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La carta más alta

by en 25/11/2013

¡Hola!

Esta semana nuestro acertijo es de cartas, en concreto sobre el juego de “la carta más alta”. En él, dos jugadores tienen un conjunto de naipes y en cada ronda deben jugar una carta, ganando aquél que juega la carta más alta.

Tres de picasEn la modalidad del juego que hoy nos ocupa se utiliza una baraja francesa, con sus 52 naipes, en la que no sólo tiene valor el número de cada carta, sino también el palo. Esto significa que hay una carta que es mejor que todas las demás, y hay una que es peor que las 51 restantes. En lo sucesivo, por simplicidad, en lugar de hablar de cartas concretas (por ejemplo, el tres de picas) hablaremos del número concreto que ocupan en la secuencia de valores, de manera que la carta número 1 es la de menor valor (la peor), y la 52 es la de mayor valor (la mejor).

Un padre estaba jugando con su hijo pequeño a este juego, repartiendo en cada partida tres cartas. Como el objetivo era que el niño aprendiera los números, el padre empezaba siempre sacando una carta, a lo que el niño respondía con otra. En cada ronda, las cartas usadas se retiraban y no podían volverse a utilizar en las siguientes. Aquél de los dos que ganaba más rondas (con una carta más alta que el contrario) ganaba esa partida. Por tanto, ganar dos rondas era suficiente para ganar la partida.

Por desgracia, el pequeño, de sólo 6 años, no era aún demasiado diestro escogiendo qué carta jugar en cada ronda, de manera que su padre, que repartía siempre, decidió facilitarle las cosas sin que se diera cuenta. Para eso, tras repartirle dos cartas (que miraba secretamente), se las arreglaba para darle una tercera carta que consiguiera que el niño, independientemente de lo mal que jugara, ganara siempre. Para que no fuera demasiado obvio, le daba siempre la carta más baja posible con la que lo conseguía.

Por ejemplo, si las cartas que se había repartido a sí mismo eran la 28, 51 y 29, y a su hijo le había dado las cartas de valores 50 y 52, se las arreglaba para darle como tercera carta la número 30. Así, se aseguraba de que, hiciera lo que hiciera, el pequeño ganaría al menos dos rondas, ganando así la partida. Por desgracia, a veces el azar no estaba de su parte, y se daba a sí mismo unas cartas tan superiores que era imposible conseguir que el niño ganara siempre, le diera lo que le diera en la tercera carta que amañaba.

Si fueras tú el padre (o la madre) que reparte las cartas, ¿qué tercera carta darías a tu hijo en los siguientes casos? Recuerda que siempre intentas darle la carta más baja posible para que gane haga lo que haga.

  • Te has dado a ti mismo las cartas 10, 20 y 30, y al niño la 24 y 26.
  • Te has dado a ti mismo las cartas 50, 26 y 19, y al niño la 10 y la 27.
  • Te has dado a ti mismo las cartas 46, 48 y 49, y al niño la 47 y la 50.

¡Recuerda que quieres ser compasivo con tu churumbel y que gane siempre!

¡Hasta el domingo!

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One Comment
  1. David permalink

    1º – 10, 20 y 30 vs 24, 26 y 21
    Dándole la carta 21 nos aseguramos que ganará 2 rondas.

    2º- 50, 26 y 19 vs 10, 27 y 28
    En esta caso no se posible asegurar que el niño (por no ser demasiado diestro) pueda ganar 2 rondas. En este supuesto para ganar debería jugar el 10 con el 50 del padre. Sino no habría manera de ganar 2 rondas. =/

    3º- 46, 48 y 49 vs 47, 50 y 51
    Dándole la carta 51 nos aseguramos que por lo menos ganará 2 rondas.

    Salu2,
    David

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